EL OBJETIVO DE LA CONTABILIDAD DE COSTES, TAMBIEN
LLAMADA CONTABILIDAD ANALÍTICA O DE GESTIÓN
En la situación económica
actual y futura, marcada por (La globalización de los mercados que hacen aumentar la competencia; La incertidumbre en torno a
la viabilidad y evolución financiera que
haga sostenible a través del tiempo a las empresas; Los cambios, cada vez más
rápidos, en la tendencia y en las necesidades de los clientes), la reducción de costes
(optimización de recursos) se ha convertido en una prioridad
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Además, se tiene la necesidad de Optimizar los flujos de liquidez (reducir los costes de financiación
externa)
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Optimizar la
productividad y eficiencia de los procesos y actividades clave (aumentar la
utilidad de los costes de estructura, y mantenerlos siempre adaptados a las
necesidades)
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Optimizar la
rentabilidad (aumentar el margen de beneficio de los productos o servicios,
respecto de los costes necesarios para desarrollarlos).
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En cualquier caso, no todas las empresas manejan de forma eficiente sus
finanzas internas, lo que puede acabar aumentando de forma innecesaria sus
costes. Con este objetivo, numerosas compañías utilizan una herramienta conocida
como contabilidad interna, analítica, de gestión o contabilidad de costes.
Y es que la contabilidad financiera, a pesar a su
indudable importancia no solo de cara a la información que proporciona a los
agentes externos sino también de cara a la gestión financiera, no es suficiente. La contabilidad de costes va más allá, al explicar: Cuál es el coste de cada proceso productivo dentro de la
empresa, entendiendo como tales a aquellas áreas que transforman inputs en
outputs; Cuál es el coste de los productos
o servicios, para llegar a ver los valores añadidos y el margen de
beneficio.
En realidad, a pesar de que se confeccionan de forma separada, estas
contabilidades se intercambian información y se retroalimentan. De este modo,
la contabilidad de costes necesitará la
información suministrada por la contabilidad financiera, mientras que esta
precisará de los datos obtenidos de aquella para valorar (cualitativa y cuantitativamente): Los Inventarios en almacén de la empresa, los cuales determinarán que
compras son gasto "coste", y que compras NO son gasto sino inversión;
Los Costes de los procesos y
actividades clave; La Eficiencia y
Productividad, de los costes de estructura; Los costes Financieros por necesidad de financiación externa; La rentabilidad y el margen de beneficio,
El número de bienes o servicios a vender
para cubrir los costes totales "fijos y variables".
En general, la contabilidad de costes es una herramienta que trata de
explicar dónde se ha generado cada parte del resultado final y en qué
cuantía, de modo que la empresa puede detectar qué departamentos o actividades
de la empresa están consumiendo más recursos con el objetivo de gestionar de
una manera más eficiente las finanzas de la misma.
Aunque en un principio
su utilización se reducía al análisis de la estructura de costes de grandes empresas
industriales (y, de hecho, antes se conocía como contabilidad industrial), en la actualidad su uso se ha extendido a todo tipo de
empresas, incluyendo empresas comerciales y de servicios, grandes, medianas y
pequeñas, porque todas, tienen la
necesidad de competir: Buscando diferenciación y especialización; Y en
igualdad de condiciones vía (Optimización
de Recursos, Eficiencia y Productividad; Rentabilidad y Beneficio).
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